jueves, 24 de marzo de 2011

Los cuatro acuerdos


Hoy, tengo un nuevo compañero de trabajo, se llama "Tetra".
Tetra es un cactus, tiene como misión protegerme, absorber durante la jornada laboral toda la energía negativa que hay a mi alrededor, llámese ondas negativas, gritos, pensamientos malvados, malos rollos,.... Necesito energía positiva cerca de mí y Tetra me la proporcionará.
Tetra, no un cactus cualquiera, en realidad, son cuatro, dentro de una misma maceta, dentro de un concepto, como:
Los cuatro jinetes del Apocalipsis,
Los cuatro Elementros (Agua, Fuego, Aire y Tierra),
Las cuatro Estaciones del Año (Primavera, Verano, Otoño e Invierno),
Las cuatro posiciones respecto a un eje (delante, detrás, arriba y abajo),
Los cuatro Mosqueteros (Athos, Portos, Aramis y Dartañan),
Los cuatro Evangelistas (San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan), ...

En mi afán de buscar algún que otro recuerdo relacionado con el número cuatro, tecleé en internet y encontré: " Los cuatro Acuerdos", un ensayo de un médico mexicano llamado Miguel Ruíz, que está basado en la antigua sabiduría de los toltecas. Relata la cosmovisión que debería tener cualquier ser humano para estar en Equilibrio.

Para lograrlo se debe entender primero, que todos los humanos tienen un sistema complejo de creencias (cosmovisión) o paradigma, adquirido por influencia social, familiar, educacional, y con frecuencia dichas creencias adquiridas los perturban mental y emocionalmente, creándole infelicidad; en segundo lugar, aprender que se puede modificar el sistema de creencias, para conseguir el anhelado equilibrio interior, que lleva a la felicidad.
Los cuatro Acuerdos son los siguientes:
  1. " Sé impecable con tus palabras ". Ser coherente con lo que piensas y con lo que haces. Eres auténtico y te haces respetar ante los demás y ante tí mismo.

  2. " No te tomes nada personalmente ". Si alquien te quiere lastimar, sólo se lastima a él mismo, el problema es de él y no tuyo.

  3. " No hagas suposiciones ". Si tienes dudas, acláralas. Suponer te hace inventar historias increíbles que solo envenenan tu alma y no tienen fundamento.

  4. " Haz siempre lo máximo que puedas ". No importa si estás enfermo o cansado, si das lo máximo que puedas no te juzgarás a tí mismo, y si no te juzgas, no te harás reproches, ni te culparás ni te castigarás, vivirás con gran productividad y serás bueno contigo mismo


viernes, 18 de marzo de 2011

Paisaje en Fuenteheridos



Me gustaría compartir mi último cuadro, pintado la primera semana del mes de Marzo, un fin de semana lluvioso en los jardines de Villa Onuba, en Fuenteheridos. Este es el resultado de unas horas de dedicación, está inacabado para muchos, igual tienen razón..., pero para mí está bien como está. Sólo le falta un pequeño detalle, se me ha olvidado firmarlo.

sábado, 8 de enero de 2011

viernes, 26 de noviembre de 2010


Esta mañana escuchando la radio, descubrí el significado del logotipo de Carrefour.

Utiliza los colores de la bandera francesa y en el centro y de blanco aparece la letra "C", pasando desapercibida por muchos ojos.

Si entornáis la vista lo podréis observar y el misterio de la flecha del Carrefour se ha resuelto... Cada uno ve a su manera

miércoles, 3 de noviembre de 2010

La Meditación


"No digas que no tienes tiempo para meditar. Si tienes tiempo para respirar, tienes tiempo para meditar.

La meditación es tan importante como la respiración.

No te excuses diciendo que porque enfermaste no pudiste practicar. Si no practicas cuando la muerte está cerca; entonces, ¿ cuándo lo harás ? No practiques sólo cuando estés lleno de energía y de humor para hacerlo. En los momentos de mayor desgana y de menor interés, es cuando más necesitas meditar.

No viajes desesperado tratando de encontrar lugares de mucha espiritualidad. Lo que realmente buscas está dentro de tí. Aunque te sientas en el mismo lugar en el que Buda se iluminó, no por eso estarás más cerca de la verdad.

Para meditar no tienes que ir al santuario ni al monasterio. El mejor lugar para meditar es tu corazón. Te recomiendo que cuando termines tu sesion, no pienses que dejaste de meditar. Solo dí, que cambiaste de postura.

No se medita para obtenera algo; la meditación se practica para quitarse cosas de encima. Medita con desprendimiento, no con deseo. Procura que tu práctica te ayude a dejar ir, no a incrementar tus apegos.

Si tu mente es feliz, serás feliz en cualquier lugar en el que estés. La mente es intrínsecamente tranquila. La ansiedad y la confusión no son parte de ella. La mente no es como el cuerpo que tienes que moverlo para ejercitarlo. La mente se ejercita aquietándola.

La paz no está en la húmeda frescura de los bosques, ni en la imponente cima de la montaña, ni en el recogido interior de las cuevas. La paz que buscas se encuentra en el mismo lugar en el que habitan tu agitación y sufrimiento.

No te angusties tratando de encontrar la paz. Cuando tu corazón esté listo, ella vendrá a buscarte a tí."


Monje budista Ajhan Chah.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Clases de Yoga


José Saramago


Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo...¿qué importa eso?

Tengo la edad que quiero y siento.

La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.

Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido.

Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la convicción de mis deseos.

¡Qué importa cuántos años tengo?

No quiero pensar en ello.

Unos dicen que ya estoy viejo y otros que estoy en el apogeo.

Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.

Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer lo que quiero, para reconocer mis yerros viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos.

Ahora no tienen porqué decir: eres muy joven, no lo lograrás.

Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo.

Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones se convierten en esperanza.

Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.

Y otras un remanso de paz, como el atardecer en la playa.

¿Qué cuántos años tengo?

No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas....valen mucho más que eso.

¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta o sesenta!

Lo que importa es la edad que siento.

Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.

Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.

¿Que cuántos años tengo?

¡Eso a quién le importa!

Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.


José Saramago

Premio Nobel de Literatura 1998